miércoles, 18 de febrero de 2009

EL ULTIMO TRABAJO DE DARWIN

El último trabajo publicado por Charles Darwin, dos semanas antes de morir, fue la descripción de una diminuta especie nueva de molusco bivalvo de un estanque de los Midland ingleses, un diminuto mejillón de agua dulce que iba prendido de una pata de un escarabajo acuático.

Se lo había enviado un joven zapatero y naturalista aficionado llamado Walter Dawbridge Crick .

Con el tiempo, el zapatero se casó y tuvo un hijo llamado Harry, que a su vez fue padre de un niño llamado Francis.
En 1953, Francis Crick, en colaboración con el norteamericano Watson publicaría en:
Science su revolucionario artículo sobre la estructura en doble hélice de la molécula de DNA que soporta la información de la herencia de todos los seres vivos del planeta.

Esto es algo muy curioso, como dos grandes científicos que han hecho que la ciencia evolucione (nunca mejor dicho) tanto y que estén conectados de una manera tan peculiar.

Se había cerrado un círculo, porque lo que Darwin esencialmente ignoraba y hubiera necesitado saber es la naturaleza exacta de la herencia y la posibilidad o imposibilidad de heredar los caracteres físicos adquiridos durante la vida del individuo en su relación con un entorno dado.

Y es que la evolución ya no es algo hipotético, es una teoría confirmada, algo sólido y basado en la genética.

1 comentario:

En cuanto a mí, soy estudiante de Biología a tiempo parcial, jeje, ¡vamos!, como todos. dijo...

Es curioso, aunque yo diría que el entorno es cambiante y no nos viene dado, esto puede llevar a engaño, el entorno está en continua trasformación, de ahí que el ende animal que mejor encaje éstos cambios sea el que permanezca por los siglos de los siglos. Si no fuera así, y el ambiebte nos fuera dado, inamobible vamos, sería dificil poder crear un tamiz con el que determinar la dirección de los cambios.

Un saludo